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Título: Una deliciosa
feria de amor
Autor: chibineko
Nota1: Los personajes de esta historia pertenecientes a la serie "Card
Captor Sakura" pertenecen al grupo CLAMP y Kodokawa Shoten.
Nota2: Esta es una historia yaoi, lo que quiere decir que se presentan
relaciones chico-chico; así que si no es de su agrado este tipo de lectura, por
favor no continúe.
Yukito pedaleaba a toda velocidad a la casa de los Kinomoto, pues justo acababa
de llegar a sus manos aquel volante hacía tan solo unos minutos antes.
Cuando Yukito recibió aquel pequeño pero significativo papelito, lo leyó
primero con alegría pues se trataba de algo en lo que obviamente le se
interesaría sobremanera; pero cuando llegó a aquellas palabras en un
recuadrito casi al final del volante, aquella pequeña propaganda, su corazón
saltó con estrépito en su propio pecho mientras que algo dentro de él le decía
que la oportunidad por fin había llegado.
**********
Para ser domingo era un día muy aburrido; y Touya Kinomoto se encontraba
mirando de reojo a su pequeña hermana Sakura mientras esta llevaba ya casi 40
minutos hablando en una charla compartida con su amiga Tomoyo y aquel odioso niño
chino... ¿por qué rayos tenía que haberse quedado en Tomoeda?, ¿Y que
diablos hablaba tanto su hermana por teléfono?, así ni siquiera podía
molestarla, pues el teléfono móvil que utilizaba Sakura era pagado por la mamá
de su amiga Tomoyo, así que ni por eso podía reclamarle... era un monstruo.
Touya volvió a suspirar mientras que hundía la cabeza entre sus brazos... todo
un domingo aburrido. De pronto unas pisadas detrás de él lo hicieron
voltearse, y al hacerlo pudo ver el sonriente rostro de su padre sonriéndole.
"Touya, hijo; ¿Te gusta la idea de salir a comer hoy a la calle?. Es que
sobró un poco de dinero este mes, y creo que podemos darnos ese lujo."
Touya miró a su padre, la idea no era del todo mala; en realidad no era para
nada mala, y además hacia mucho que no salían a comer juntos los tres a alguna
parte. El joven asintió con una sonrisa, y vio a su padre dirigirse hacia donde
la pequeña monstruo cuando de pronto un insistente timbre se dejó oír.
Touya se levantó de su asiento para ir a abrir, pero vio como su padre se le
adelantaba, así que volvió a hundirse en su sitio mientras observaba como su
hermana seguía parloteando por el teléfono a un promedio de 60 palabras por
minuto.
De pronto pudo escuchar la voz de Yukito saludando de manera sobresaltada, y
luego lo vio llegando hasta donde él estaba, se lo veía por algún motivo muy
animado y exaltado.
"Hola Yuki, ¿qué te pasa?, parece como si hubieses corrido una maratón o
algo por el estilo"- dijo con el desgano de siempre, y una sonrisa burlona
en los labios.
"¿Quieres ir a una feria conmigo?"- fue todo lo que logró preguntar
el joven de ojos dorados.
"¿Una feria?"- Touya miró confundido a su amigo por unos momentos.
"¡¡¡Si!!!. Una feria de dulces, ¡Una gran feria de dulces de tooooodo
el mundo!!!"- dijo Yukito aún mucho más excitado que antes; y de pronto
tomo una actitud en deformet cuando comenzó a hablar de todos los dulces que se
señalaban en el volante que había leído hacía unos momentos; y de todas las
muestras gratis, e incluso de presentaciones sobre los secretos de preparación
para unos con nombres muy raros. Yukito habló de todo lo que había leído en
el volante con toda la emoción del mundo; de todo, menos de uno de los
atractivos principales.
Por su parte Touya miró a Yukito hablar emocionado delante suyo y de su propia
familia, y al verlo de esa manera un conocido dolor invadió su pecho; un dolor
que a la vez era un placer, algo tibio y reconfortante, un secreto pequeñito y
a la vez tan grande que quería gritarlo a los cuatro vientos... pero sabía que
no podía hacerlo, y por eso le dolía. Emitió una de aquellas cálidas y
breves sonrisas dedicadas solo para aquellos momentos en los que como este,
Touya sentía tan cerca a aquel adorable muchacho de rostro amable y mirada
bonachona; y volviéndose hacia su padre como buscando alguna respuesta a una
pregunta nunca formulada, pudo observarlo asentir con aquella sonrisa que ya tan
bien lo caracterizaba.
".... y además hay un puesto llamado "Los 100 diferentes sabores del
chocolate"... ¿Puedes creerlo?... ¡100 sabores!. ¿Entonces que dices To-ya?,
¿Me acompañas, si?, ¿verdad que si?. Ni siquiera tienes que preocuparte por
el dinero, yo te invito... mira, traje todo mi dinero y..."- Yukito siguió
hablando emocionado; parecía que su mayor alegría en la vida sería asistir a
aquella mencionada feria de dulces, mientras que sacaba un sobrecito algo lleno,
donde podían observarse varios billetes y monedas.
A Touya se le partió el corazón al ver a Yukito sacar sus ahorros mientras
suplicaba que lo acompañara como si fuera un niñito. Entonces sintió la mano
de su padre en uno de sus hombros y luego este le dijo que los amigos de Sakura
habían oído por el teléfono lo que Yukito había dicho, y que la señora
Sonomi enviaba una camioneta grande para que todos pudiesen ir juntos, que esta
llegaría en tan solo unos 15 minutos con los dos amigos de Sakura ya en esta.
Touya asintió y volvió su atención de nuevo a Yukito, quien seguía hablando
y tratando de convencer a un Touya por demás ya convencido que de fueran juntos
a la susodicha feria. Touya se rindió en su intento de hacerle entender a Yuki
que si iba, y solo se limitó a jalar una de las sillas y sentarse en ella
mientras esperaba que la bendita camioneta llegara. Definitivamente Yuki se
estaba comportando como un chiquillo ilusionado con ir a comprar un juguete,
casi se veía como Sakura cuando hacía una de sus espectáculos. Un poco más y
comenzaría a pensar en la posibilidad de llamarlo 'monstruo'.
**********
La camioneta mandada por Sonomi Daijouji llegó según lo prometido, y todos
entraron en esta; aunque por alguna razón que Touya no entendía, Yukito estaba
tan concentrado en hacerlo decir que si para ir a la feria, que ni cuenta se dio
cuando Touya terminó por meterlo a la camioneta, mi cuando llegaron al lugar de
destino. Solo hasta que Touya le puso el boleto de entrada en frente de las
narices, y Yuki lo miró con una expresión de vergüenza dibujada en el rostro,
fue que entendió que la respuesta a su petición era sí.
Cuando entraron, todos se quedaron con la boca abierta; de verdad que la feria
era enorme. Esta había sido montada en el estadio de la ciudad, e incluso el
lugar había quedado chico. Todo estaba abarrotado de puestos, algunos
elegantes, otros bastante sobreadornados; pero lo que podía sentirse en todo el
lugar era una mezcla de deliciosos y dulces aromas que llamaban a la tentación
de ir a todos y cada uno de aquellos puestos, aún cuando esto fuese una tarea
imposible de realizar en menos de tres días completos.
Touya pudo ver a Yukito de pronto corriendo en superdeformet entre todos los
puestos, apareciendo y desapareciendo de entre la gente mientras que iba
probando de todo lo que las, para disgusto de Touya , exageradamente atentas señoritas
le ofrecían como muestra gratis.
En poco tiempo cada quien se había ido por su lado, buscando algún delicioso y
exótico dulce para comer; a excepción de Touya, quien se encontraba buscando a
su extraviado compañero, el cual había desaparecido misteriosamente de su lado
en cuanto se descuido un momento, pero como culparlo, prácticamente este era el
paraíso prometido para su Yuki. Su Yuki, debía de dejar de pensar de esa
manera, o un día se le escaparía y entonces tendría que dar una muy buena
explicación para ello. Si tan solo no fuera tan difícil, si tan solo no fuera
un deseo tan reprochable... si tan solo hubiese manera de que él sintiera lo
mismo que había agobiado su pecho durante todo este tiempo.
Touya siguió caminando entre la gente, buscando sin éxito a Yuki, cuando de
pronto una delicada mano se posó en uno de sus brazos deteniendo su camino, y
al voltear una chica de rostro amable se acercó a él, y le preguntó con un
extraño dejo parecido al de los árabes...
"¿No desearía poder decirle a esa persona especial lo que siente?"
Touya se quedó estático; eso era exactamente lo que deseaba hacer, eso era lo
que más deseaba en el mundo.
"Disculpe, ¿qué fue lo que dijo?"
La chica le sonrió de manera cándida mientras que lo conducía hacia uno de
los stands, el cual tenía un par de corazones entrecruzados en el marco
superior de lo que parecía ser la entrada a una carpa salida de "Las mil y
una noche".
**********
Yukito caminaba entre la multitud tratando de encontrar el objetivo principal de
que le insistiera a Touya que fuesen juntos; pero por más que buscaba no podía
encontrarlo, y eso que se había memorizado el número del stand y su ubicación
según el pequeño plano que estaba en el volante.
Sacó un pedazo más de pastel de, lo que ya era, una gran bolsa; pero para
comodidad suya, por primera vez no era el único en llevar consigo una
superbolsa de comida... solo que ahora era el único delgado llevando una...
^_^v. Yuki ya se estaba desalentando, y medio desganado le dio un mordisco al
pastel, cuando de pronto sus ojos se posaron sobre el adorno de corazones
entrelazados del stand que estaba justo delante de él.
*¡Lo encontré!* - pensó emocionado- *Ahora lo único que tengo que hacer es
planear como traer a Touya hasta aquí y...*
Pero entonces sus pensamientos se detuvieron en seco, al igual que sus mandíbulas,
pues aún estaba comiendo su pedazo de pastel. Una figura conocida salió de aquél
stand, y tenía un pequeño paquetito en una de sus manos.
*To... To-ya; ¿Pero que hacía allí?*
Yukito se terminó rápidamente y se acercó cautelosamente hasta donde se
encontraba su amigo.
Por su parte Touya se dirigió hacia algún lugar con menos gente. Necesitaba
pensar en lo que acababa de sucederle; sin querer terminó dirigiéndose hacia
un pequeño callejón solitario por donde no se encontraba ningún stand.
Buscando encontró una caja de madera y jalándola se sentó sobre esta.
Puso su mano delante de su rostro, en su palma tenía aquél dulce que había
comprado; y recordó las palabras de la anciana que se encontraba dentro de la
tienda.
********Flash Back de lo ocurrido momentos antes********
La joven había llevado a Touya al interior del misterioso stand, y una vez
dentro, una anciana lo miró de pies a cabeza y sin decir una sola palabra.
"Mira abuela; encontré a uno con el corazón adolorido. Creo que el
necesita de tu ayuda más que cualquiera de los otros que han venido antes solo
por curiosidad."
La anciana miró entonces a la joven y asintió, y luego hizo un ademán a Touya
para que este tomase asiento.
Una vez que Touya tomó asiento la anciana se acercó más a él.
"Puedo ver en tu alma el dolor de un amor muy fuerte, un amor puro y
sincero. Puedo ver que no eres como los demás, tienes algo especial que te ha
hecho alejarte de todos, menos de esa persona. ¿por qué si es así no te
atreves a decirle lo que sientes?, acaso no se quedó a tu lado a pesar de todo.
Pero tienes miedo, ¿o me equivoco?"
Touya no se creía lo que le estaba pasando, quería responder algo para irse de
allí, lo que fuese. Se estaba sintiendo muy incómodo. Pero por alguna razón
no pudo hacerlo.
"No te preocupes, no haré más preguntas. En realidad creo que tengo la
solución a tu problema".
Y tras decir esto la anciana le mostró el dulce que luego de oír lo que la
anciana le dijo, Touya compró.
*********Fin del Flash Back*********
"Si comparto la mitad de este dulce con la persona a quien más quiero
entonces estaré junto a esa persona para siempre. Si lo parto a la mitad con
las manos mientras aún tenga la envoltura y se lo doy a mi mejor amigo entonces
seremos amigos para siempre. Si lo parto a la mitad con las manos una vez
quitada la envoltura y se lo doy a un familiar, ese familiar y yo viviremos
juntos el uno del otro por el resto de nuestras vidas, y ese familiar siempre
estará a mi lado en los momentos más importantes de mi vida..... Si comparto
la mitad de este dulce, poniéndolo en los labios de la persona que amo.... y
partiéndolo a la mitad con un beso robado, viviremos nuestras vidas juntos para
siempre... e incluso después de la muerte nuestras almas permanecerán juntas.
Pero si me como este dulce yo solo, entonces así me quedaré por el resto de mi
vida... yo solo." - Touya volvió a repetir todo lo que la anciana le había
dicho, palabra por palabra y analizando cada frase con mucho cuidado. Un beso
robado... eso era imposible, tal vez quedarse solo era su destino.
"Vaya, eso último suena muy triste To-ya"
Touya se sobresaltó ante las palabras dichas a espaldas suyas, y al voltear
encontró el cálido rostro de Yukito, quien le ofrecía una de esas sonrisas
que le quitaban tan a menudo el aliento.
"¿Te asusté?, lo siento, no fue mi intención"- Yukito se sentó a
un lado de Touya, en lo que quedaba de espacio de la caja que Touya había
encontrado, y entonces preguntó -"Hmmm, y; entonces ¿qué vas a hacer con
el dulce To-ya?.... apuesto a que debe ser un dulce delicioso." - terminó
de decir tratando de bajar un poco la tensión del ambiente.
Touya miró a Yuki; fácilmente pudo haber ido a darle la mitad del dulce a
Sakura o su padre, pero no era con ellos que quería compartir el susodicho
dulce, era con la persona que tenía delante, con su amado Yukito; pero también
sabía que no podía hacerlo de la manera como él quería, que solo podría
hacerlo en plan de mejores amigos, y aunque era una buena posibilidad, así no
quería.
Touya quitó la envoltura del dulce y miró a Yukito.
"Yo no creo en esas tonterías Yuki"- dijo Touya mientras se colocaba
el dulce en la boca, en los labios para ser más exactos; y se disponía a
terminar de metérselo en la boca, y tal vez sentenciarse a si mismo a quedarse
solo para siempre.
Touya cerró los ojos y abrió la boca, un par de segundos más, unas mordidas y
todo terminado. Pero entonces algo se presionó contra sus labios, algo húmedo
y cálido,.... algo que hizo desaparecer la mitad del dulce.
Touya abrió los ojos lentamente, y en definitiva no pudo creer lo que en ese
momento le estaba sucediendo. De pronto, y pegados a sus labios, estaban los
labios de Yukito, quien estaba con los ojos cerrados, y prácticamente encima
suyo.
Touya no pudo resistirse a sus deseos, y de pronto tenía a Yukito sujeto por la
cintura con un brazo, mientras que con la mano libre sujeto de manera gentil el
rostro del mismo. Cerró los ojos y se dejó guiar por el beso. Lentamente abrió
los labios, y pudo sentir el sabor acaramelado del dulce inundar toda su boca
mientras el pequeño manjar se deshacía en esta. Pronto ya no existía el
dulce, y sin ningún obstáculo dejó que su lengua explorara la boca de su
amigo, al cual urgió a abrir los labios. El beso se profundizó y el sabor de
Yuki se mezcló en su boca con el del dulce. Fue una experiencia maravillosa.
Cuando ambos se separaron estaban jadeando debido a la falta de aire. Touya
observó a Yukito alejarse de él con los ojos aún cerrados, y luego volver a
sentarse a su costado con las mejillas rojas como tomates maduros.
"En verdad que ese dulce estaba muy rico To-ya... si, muy rico..... este...
¿sabes?, creo que voy a ir a buscar ese puesto de 100 sabores de chocolate para
comprarme algo, de pronto tengo muchas ganas de comer algo de chocolate...
bueno, nos vemos luego y.... "- Yukito se paró con apuro tratando de irse
de allí. La verdad era que eso lo había planeado desde la mañana, y tratar de
declarársele a Touya con ayuda de ese dulce era su objetivo. Y lo más gracioso
era que ni siquiera sabía como lograrlo, las cosas le habían salido mejor de
lo que siquiera pudo llegar a imaginar. La verdad era que no era el primer plan
de declaración que se había ocurrido, ya había pensado en muchos antes que
ese... y todos habían fallado, solo que ahora que por fin le había salido, no
tenía la más mínima idea de que hacer, se sentía aterrado, y solo quería
salir de aquel lugar, del lado de la persona a la que más quería. ¡LA VERGÜENZA
LO MATABA!
Yuki se levantó y trató de dirigirse lo más normal que pudo hacia donde había
gente; pero una fuerte mano lo detuvo antes de que diera siquiera el primer paso
y de pronto se encontraba de nuevo sentado en su sitio.... ¡NO, NO ERA EL MISMO
SITIO, ESTABA SOBRE LAS PIERNAS DE TOUYA!!!.
Touya abrazó a Yuki por la cintura para mantenerlo quieto; lo que había
ocurrido significaba mucho más de lo que nadie pudiese imaginar... necesitaba
aclarar las cosas... y lo mejor era ir directo al grano.
"Yuki..... ¿por qué hiciste eso?"- preguntó Touya con toda la calma
que su sobresaltado corazón le permitió.
Pero Yukito no respondió, sino que comenzó a respirar muy rápido; Touya podía
sentir los salvajes golpes del corazón de Yuki debajo de su abrazo.
"Yuki.... solo dímelo, creí que nos teníamos la suficiente confianza
para decirnos cualquier cosa"- ¿por qué de pronto Touya se sentía como
un soberano hipócrita?.
"Es que yo.... tú.... tú me ... me ... gustas, To-ya"
Touya apoyó su rostro contra la espalda de Yukito y sonrió. Al parecer y después
de todo el tal dulce ese si funcionaba.
"Bien, en ese caso creo que no podrás ir a comprarte ese chocolate"
"Por... ¿por qué?"- preguntó Yukito casi con miedo; la verdad era
que no estaba entendiendo que tenía que ver una cosa con la otra.
"Por que siempre he tenido la idea de que el día que tu y yo saliéramos
en nuestra primera cita, iba a consentirte hasta en el más mínimo de tus
caprichos"
Yukito se quedó estático ante las palabras dichas por Touya, y luego volteó
lentamente solo para encontrarse con el sonriente rostro de su amado.
"Yo también te quiero mucho Yuki, mucho de verdad"
"To-ya"
Touya entonces volvió a besar a Yukito, y notó con satisfacción que aquel
sabor dulce aún coronaba el beso. Al parecer no era por el dulce, sino por ser
Yukito a quien besaba, y mientras volvía a profundizar el beso como la primera
vez, hacía tan solo unos momentos antes, Touya pensó con gracia que como diría
Yukito, ese había sido un comienzo para ellos dos, verdaderamente delicioso.
Fin.
Notas de autora:
Hola minna:
Pues les contaré a todos que este es el primer fic corto que hago, pues la
mayoría acostumbro hacerlos un poco más largos, espero que me haya salido
bien. Al igual que a muchos, la pareja formada por Yuki y Touya me encanta, así
como la idea de la pareja Yue x Touya... creo que es una debilidad.
Bueno, sugerencias, comentarios, críticas constructivas o tomatazos, a
chibineko_7@hotmail.com.
Un bechito felino a todos.
chibineko =^.~=