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Una carta, un beso
Capítulo 1, Misato Kurumada
Esa mañana,
y como todos los días, Sakura se despertó tarde para ir a la escuela. Después
de mirar espantada la hora en el reloj, vestirse lo más rápido que pudo y
arreglar sus cosas, bajó a la cocina para comer algo y encontrarse con su
hermano Touya.
Él,
claro, ya se estaba terminando el desayuno, así que aprovechó para hacerle el
típico comentario a Sakura:
- Hola
monstruo, como de costumbre te has levantado retrasadísima ¿no?... aunque
bueno, los monstruos como tú no tienen idea de horarios.
La niña
ya iba a explotar de ira, cuando algo la detuvo. En vez de ponerse a pelear con
Touya, se quedó quieta y reflexiva, sintiendo una presencia que se le hacía
bastante conocida... la de una carta Clow.
-
"Pero no puede ser - pensaba para sus adentros- yo ya he recolectado todas
las cartas, no es posible que existan más... además debería estar percibiendo
la presencia del mago Clow, que es la que me indica que algo va a
suceder..."
- No
entiendo nada- dijo finalmente en voz alta, y su hermano la miró confundido:
- ¿Nada
de qué?
- ¡Ah!
no, no te preocupes.
Touya le
lanzó una mirada incrédula:
- Bueno
monstruo, yo ya me voy... y si te retrasas mucho no vas a ver a Yuki ¿eh?
- ¡No
digas eso!- exclamó Sakura sonrojada- yo... yo sólo deseo llegar a tiempo, eso
es todo.
Ya en el
salón, la chica se dio cuenta de que había un enorme revuelo: todos gritaban,
conversaban, y especulaban sobre algo:
- ¿Qué
pasa?- preguntó Sakura, mientras tomaba su puesto habitual.
- ¡Ah,
Sakura!- dijo Tomoyo, acercándose a ella- veo que no te has enterado... va a
llegar una alumna nueva, la maestra de música nos lo dijo ayer en el ensayo del
coro.
- ¿Ah,
si? Pues vaya, últimamente se han integrado muchos niños al salón. El año
pasado fueron Li y Meiling, y ahora hace poco llegó Eriol, ¿no te parece
demasiado coincidente?
Tomoyo le
sonrió:
- Lo que tú
digas, a mí me parece simplemente excelente.
De pronto,
las puertas del salón se abrieron de par en par y todos guardaron silencio. El
profesor Terada entró, seguido por una hermosa muchachita de grandes ojos
azules, que cargaba una pila de libros.
- Muy bien
alumnos- habló el profesor- quiero comenzar esta clase, presentándoles a una
jovencita que desde hoy será su compañera. Su nombre es Misato Kurumada y
espero que se lleven de la mejor manera con ella, ¿entendido?
- ¡Siiiiii!!-
respondieron todos a coro, mientras la niña tomaba asiento delante de Tomoyo.
En ese momento, le dirigió una extraña mirada a Sakura, y ésta volvió a
sentir fuertemente la presencia de una carta Clow. Aún así, le devolvió una
sonrisa y se quedó pensando hasta la hora del descanso.
Capítulo2, un extraño incidente
Afortunadamente
para Shaoran, la clase de lenguaje se había terminado, y ahora todos estaban
disfrutando del descanso. En una banca del patio, Sakura, Tomoyo y el chico,
discutían acerca de lo que había pasado por la mañana en la casa de la card
captor:
- ¿Estás
segura de que no era Clow?- preguntó Shaoran- tú dijiste que podías
distinguir su presencia mágica.
La niña
miró al cielo algo confundida:
- Sí, yo
puedo hacerlo, pero ahora estoy segura de que no era él... más bien parecía
una carta.
- Vaya,
eso no puede ser, se supone que ya las tienes todas.
- Por eso
se me hace tan raro Li...
- Bueno,
sea lo que sea cuenta conmigo.
Ella le
sonrió e hizo que su rostro se tornara tan rojo como un tomate maduro.
De pronto,
se fijaron en que Misato paseaba solitariamente por los senderos de la escuela,
sin más preocupaciones que mirar el césped. Después de un rato la vieron
dirigirse hacia la cancha de fútbol, y allí la perdieron de vista.
- Oigan-
dijo Sakura- me parece que Kurumada no está muy a gusto en su primer día de
clases, ¿qué tal si vamos a acompañarla?
Tomoyo
asintió muy feliz, mientras Shaoran respondía somníferamente "está
bien".
Cuando
llegaron a la cancha, vieron a Rika y Yamazaki envueltos en una violenta pelea:
- ¡Eres
un tonto Yamazaki! ¡Mira cómo me has dejado el uniforme con tu pelota!
- ¡Tú
eres la tonta que se cruza en pleno juego!
De entre
la asustada multitud, apareció la figura menuda de Misato con una leve sonrisa:
- Veo que
en esta escuela hace falta un poco de amor...- y diciendo esto, los niños se
calmaron de inmediato:
- Lo
siento Rika, de veras lo siento.
- No, no
importa, yo debí fijarme antes de cruzar la cancha.
- ¿Sabes
algo? A pesar de quedar toda sucia, la hermosura no se ha borrado de tu rostro.
- Ay, no
digas...
Ambos se
sonrieron y se marcharon como los mejores amigos.
Entonces
Sakura se acercó al oído de Tomoyo:
- ¿No te
parece extraño que Rika y Yamazaki se peleen así?
- Pues más
extraño fue el piropo que él le dijo.
- Sí,
tienes razón... yo creí que a Rika le gustaba el profesor Terada.
Capítulo 3, la carta Clow
Después
de este incidente, las peleas y reconciliaciones se hicieron más frecuentes
entre los alumnos. Por todos los pasillos se veían chicos discutiendo, y con
una pequeña intervención de Misato, se volvían a querer, incluso más que
antes.
Todo esto
le pareció demasiado extraño a Shaoran, así que por ayudar a su querida
Sakura, se fue a investigar el por qué de las situaciones... ¿cómo era
posible que Misato Kurumada, la chica que apenas conocían, fuera capaz de
solucionar los problemas entre sus compañeros?
Luego de
buscar un momento, encontró a dos de sus amigos peleando a morir:
- ¡Te
dije que no te la prestaré!
- ¿Ah,
no?
- ¡No!
- ¡Pues
entonces, si no quieres pasarme la tarea de matemáticas, te voy a golpear muy
duro!
- ¡Inténtalo
imbécil!
Ya se iban
a los puños, cuando apareció Misato con la típica sonrisa pasiva y
misteriosa:
- Chicos,
aquí sólo hay que poner algo de amor.
En ese
momento, Shaoran, escondido tras una planta, vio cómo la niña hacía un extraño
movimiento con la mano, y sacaba pequeñas chispas azules que se expandían rápidamente
entre los alumnos. Sin duda eso era magia, sin duda Misato no era una estudiante
común y corriente... estaba utilizando sus poderes para reconciliar a los
muchachos.
Shaoran
sonrió satisfecho de su hazaña, y corrió a contarle todo a Sakura:
- ¿Estás
seguro?
- Sí, yo
mismo la ví.
- Bueno,
desde que ella llegó al salón, yo he estado sintiendo cada vez más clara la
presencia de la carta.
- Crees
que ella...
- No
podemos asegurar nada, pero si en verdad usa magia es muy posible que tenga que
ver con mis presentimtientos. Lo mejor será investigarla más a fondo.
Sin
dudarlo un momento, Shaoran se ofreció para hacerlo todo:
- Si
quieres yo me doy el trabajo.
- Pero Li,
ya has hecho demasiado.
- ¿No
confías en mí?
- No es
que no confíe, es que creo que ya es suficiente.
- Pues no,
yo te voy a ayudar mientras esté aquí. Además ya habíamos hablado de eso ¿no?
- Ay, está
bien, haz lo que te parezca...- lo miró largamente y esperó un rato para
hablar- de veras que ahora te estás portando muy lindo conmigo, y eso me agrada
mucho.
Shaoran
volvió a sonrojarse y se puso a mirar atentamente un pedazo de hoja seca en el
suelo, pero esto no pasó desapercibido ante los ojos de la observadora Tomoyo.
Justo
cuando iban a entrar nuevamente en la escuela para recoger sus cosas, Sakura se
detuvo en seco: era la presencia de la carta más fuerte que nunca.
- ¿Qué
pasa amiga?- interrogó asustada Tomoyo.
- Es... es
la carta... su presencia es enorme...
- ¡Por
donde!- se exaltó Shaoran, listo para enfrentar cualquier peligro.
- ¡A la
derecha!- gritó Sakura, y los tres corrieron en la dirección señalada (no
mencionemos que Tomoyo estaba más que feliz porque podría grabar a Sakura con
su cámara de video en acción).
Al llegar,
se pararon frente a la puerta del salón de música y escucharon una suave
voz... era Misato, que participaba también en el coro de la escuela.
Abrieron
la puerta lentamente, pero no había nadie adentro... sin embargo la voz se seguía
oyendo. De pronto, una risa detuvo la canción, y vieron a Misato sentada sobre
una viga del techo:
- Qué
inteligentes son, compañeros... no creí que pudieran descubrir mis poderes tan
luego. Pero en fin, querida Sakura, si quieres sellarme no te será nada de fácil.
-
Entonces- Sakura estaba perpleja- tú eres una carta Clow... no puede ser.
- Puede
ser niña, y de hecho, lo es- rió con una estridente carcajada- lo que pasa es
que cuando Clow creó las cartas, me dejó escapar para que cumpliera mi propósito.
- ¿Propósito?
- Mmmm...
ya lo sabrás, por ahora, déjame decirte que la única manera de que me selles,
es que le robes un beso a la persona que amas, ya que yo soy la carta del amor.
- La
persona que amo... Yukito.
A su lado,
Shaoran hizo como que no había escuchado. Realmente le dolía que Sakura amara
a Yukito, y no a él, que daría hasta su vida para protegerla.
- Tienes
tres días, mi cazadora de cartas- le dijo Misato- así que justo la tercera
noche, a las doce en punto, quiero que hayas cumplido lo que te pedí. Si no...
ya sabes, seguiré vagando por este lindo planeta y enamoraré a quién se me dé
la gana.
- ¿Y si
cumplo todo, de inmediato te sellarás?
- De
inmediato, en tu nombre y en el nombre de mi apreciado mago Clow.
- Muy
bien, trataré de hacerlo, para que no vuelvas a armar parejas que no
corresponden- y en ese momento pensó en que la carta había enamorado muy
equivocadamente a Rika y Yamazaki... pobre de Chiharu.
Capítulo 4, pensamientos, sentimientos
A la mañana
siguiente, Sakura se despertó más temprano de lo normal. No había dormido en
toda la noche, pensando en que era más fácil irse a vivir a Plutón que
obtener un beso de Yukito: ¿cómo iba a hacerlo?
Bajó a la
cocina y vio a Touya, quien notó de inmediato que Sakura no había pasado una
buena velada y dejó de comer para hablarle:
-
Sakura... ¿estás bien?
- Sí.
- ¿Seguro,
no te sientes enferma?
- No,
estoy bien hermano, igual que siempre.
- Bien,
pues entonces eres un monstruo- y volvió a comer otro poco- un monstruo
madrugador.
Ella trató
de sonreír, pero en su interior se sentía completamente desdichada: la única
manera de sellar a la carta amor era esa,
¿por qué
no podía existir algo más fácil? Sin embargo, si no lo hacía, amor iba a
formar todas las parejas que se le vinieran en gana, y eso iba contra los
sentimientos de todos... tenía que intentarlo.
- Oye
monstruo, ya vámonos, que se me hace muy tarde.
- Sí, ya
salgo- respondió Sakura calzándose los patines- ¡espérameee!
Siguió a
su hermano patinando suavemente, y esperando ansiosa el momento en que vería a
Yukito. Unos minutos más tarde, lo vieron salir de su casa con una sonrisa
amable en el rostro:
- Hola
Touya, hola pequeña Sakura.
- Hola-
saludó ella muy tímida.
- Te ves
algo rara hoy, ¿tienes algún problema?
- No, no
es nada- pero no se atrevía a mirarlo a los ojos- estoy bien Yukito, gracias.
La voz de
Touya se coló en la conversación:
- No te
preocupes Yuki, debe ser una de esas enfermedades temporales que atacan a los
monstruos.
El joven
sonrió, pero para su sorpresa, Sakura siguió mirando el suelo sin levantar la
vista.
Al llegar
al salón, lo primero que hizo fue mirar a Misato: ella estaba tranquila, y
sentada en su puesto con la sonrisa de misterio.
- Hola
Misato.
- Hola.
Se quedó
mirándola un buen rato, hasta que la misma niña habló:
- ¿Quieres
que haga un acto de magia para tí, card captor Sakura?
- Ehmm...
no es bueno que menciones eso aquí.
- No te
pongas nerviosa amiga, sé perfectamente que se desconoce tu identidad en
Tomoeda... pero recuerda, tres días, justo a la medianoche- y volvió a sonreírle.
Después
de eso, Sakura se fue a su puesto y saludó:
- Hola Li.
El
muchacho le dirigió una mirada perdida sin responderle.
-
Dije que hola Li...
- ¿Ah? ¿Me
hablas a mi?
- Pues
claro, si no conozco a otro.
- Ah,
si... si, hola.
- ¿Estás
bien?
- ¿Ah?
- Mmmmm...
bueno, dejémoslo así.
Pasó un
buen rato hasta que Shaoran volvió a hablarle:
- ¿Ya
pensaste lo que vas a hacer?
- Bueno...
no mucho, es que está muy difícil. Anoche le conté a Kero todo lo de la
carta, y también me dijo lo mismo: que no existe otro método.
-
Entonces...- se detuvo un momento- entonces...
Ella lo
miró confundida; no era común que Shaoran se portara de esa manera:
- Oye Li,
tú no estás bien.
- ¿Mmmm?
¿Por qué lo dices?
- ¿Te
portas así con todos o es sólo conmigo?
- ¿Ah?-
el chico seguía evadiendo las preguntas.
- ¿Sabes?
no me agrada que me hagas esto.
- ¿Yo?
- Sí, tú.
- Pues la
verdad, a mí tampoco me agrada que me hagas esto.
- ¿Qué
cosa?- preguntó Sakura extrañada, alegrándose un poco de que Shaoran le
hablara en serio.
- ¿Mmmm?
¿me hablaste?
- Vaya, qué
malo eres...- definitivamente él no estaba dispuesto a seguir con seriedad la
conversacion.
Como
iba a ser imposible que Shaoran la tomara mucho en cuenta, decidió ir con su
amiga Tomoyo:
- Buenos días
Tomoyo.
- Buenos días
Sakura, ¿todo bien?
- Ah, creo
que sí... aunque me pasé toda la noche en vela pensando.
- Vaya, no
deberías preocuparte tanto.
- Claro
que sí, de mí depende el futuro de muchas personas.
- Quizás
tengas razón, pero... ¿has planeado ya cómo te vas a reunir con el joven
Yukito?
- ¿Reunirme
con él?
- Pues
claro, si vas a darle un beso tiene que ser en una cita ¿no?
- Sí, sí...
tendré que llamarlo... ¡pero me da mucha pena Tomoyo!
- Bueno,
no debes perder los ánimos, yo misma te ayudaré...- pensó un rato- ¡ya sé!
¿por qué no lo invitas a tomar un helado a la nueva tienda? ¡de seguro le
encantará la idea!
- ¿Tú
crees?
- ¡Claro!
el joven Yukito es muy bueno para comer...
Sakura
pensó que después de todo, esa no era tan mala idea... es más, ya estaba
creyendo que aceptaría de inmediato. De pronto, le dirigió una mirada a
Shaoran, el cual seguía pensativo y perdido:
- Oye
Tomoyo, ¿tú sabes qué le pasa a Li?
- No
exactamente Sakura, pero tengo un presentimiento de lo que puede ser.
- ¿Qué?
- Pues...
ayer, cuando escuchó que tú hablabas del joven Yukito refiriéndote a la
persona que amabas, se puso muy triste, y no volvió a hablar de nada. Incluso
cuando se marchó a su casa y yo le iba haciendo compañía, lo único que dijo
fue : "Sakura nunca me va a querer, ¿verdad Daidouji?" y entonces no
supe qué responderle.
- ¿Él te
dijo eso?
- Sí,
aunque al principio ni yo misma me lo creía... pero ya ves Sakura, lo tienes
completamente impactado.
-
Entonces, por eso se portó tan raro conmigo cuando llegué... no puede ser.
Se sentó
en su puesto y se quedó largo rato reflexionando. Si Shaoran se sentía triste
porque ella amaba a Yukito... eso quería decir que lo tenía enamorado, y lo
que menos deseaba era lastimarlo; había sido tan bueno con ella todo el tiempo:
- Oye
Li...
- Qué.
- Necesito
hablar en serio contigo, de veras que es muy importante.
- ¿Ah?
- Oh,
vamos Li, hazme caso aunque sea por hoy ¿si?
- Está
bien, ¿qué quieres?
- Bueno...
es que Tomoyo me dijo algo, y me gustaría saber si es cierto.
- Qué.
- Pues...
mira, es que no sé cómo...
- ¿Que yo
pensaba que nunca ibas a quererme?
- Sí,
eso.
- Tonterías
de Daidouji, a mí me gusta una niña muy bonita ¿sabes?
- Ah- no
sabía por qué, pero se sentía decepcionada al no ser el amor de Shaoran- y ¿quién
es la afortunada?
- Es una
chica del salón, y la conozco bastante bien.
- Ya veo,
pero si tú no te juntas con ninguna niña del salón Li... ¿cómo puede ser?
- Me junto
contigo.
Sakura se
quedó sin respiración; ¿qué acaso no había dicho que no era ella?
- Oye, no
me tomes a la broma.
- No es
broma, te estoy hablando en serio.
- Pero,
pero...
- Pero
nada, ahora debes concentrarte y cumplir tu misión con esa persona.
- Y tú...
- Yo me
quedaré aquí, ayudándote como siempre... aunque no sea lo mejor para mi corazón.
Sakura se
calló, mientras la mente se le llenaba de pensamientos:
- ¿Estarás
bien?
- Estaré
aquí, sólo eso.
- Bueno...
no quiero que dejemos de ser amigos.
- No pasará.
Ella le
sonrió, y extrañamente sintió que el corazón se le apretaba; tenía ganas de
llorar.
Capítulo 5, el gran error
La noche
pasada, y después de pensarlo mucho (hasta que Kero apretó el botón de
rediscado) Sakura se contactó con Yukito y le invitó a tomarse unos helados;
él aceptó muy gustoso y quedaron de verse en la tienda a las 10.
Llegada la
hora, la niña llegó vestida con un hermoso traje azul y la sonrisa menos
nerviosa que podía fingir:
- Hola
Yukito.
- Ah,
Sakura, que bueno que llegaste, es que ya me estoy muriendo de hambre- y se rió
simpáticamente.
Sakura
también iba a reirse, pero vio algo que la detuvo y la hizo sentir un poco
culpable: Shaoran y Tomoyo estaban sentados en una banca, justo al frente de la
heladería y con cámara en mano.
- Yukito,
¿me disculpas un momento?
- Claro,
yo pasaré a reservar un puesto mientras tanto.
Ella
asintió y se dirigió al lugar de los chicos:
- ¿Qué
están haciendo aquí?
- Ay
Sakura, hoy será un momento tan epecial que he decidido grabarte... y además
te ves divina!
- ¿Y tú
Li?
- Yo
vine... pues... no lo sé, sólo vine.
Tomoyo se
acercó al oído de su amiga:
- Vino
porque no cree que puedas besar al joven Yukito, quiere comprobarlo él mismo.
- Vaya, qué
ideas.
Se alejó
de la pareja y entró en la tienda; en la mesa final, Yukito le hacía señas
con la mano:
- Bueno
pequeña, ¿qué vas a ordenar?
- Mmmm-
que le dijera pequeña no era un gran incentivo- no lo sé, creo que un helado
de fresa estará bien.
-
Entonces, yo quiero un café helado.
Después
de mucho conversar, Sakura miró su reloj: ya eran las 11 de la noche... tenía
solamente 1 hora para actuar, mientras Tomoyo la grababa desde un ángulo
secreto del local acompañada por Shaoran.
-
Yukito...
- Dime.
- Tú...
¿tienes novia?
- No, ya
te lo había comentado antes.
- Ah...-
comenzó a revolverse las manos en señal de nerviosismo- y... ¿cómo te gustan
las chicas?
- Qué
preguntas- contestó él riendo- bueno, me gustan las chicas simpáticas y
alegres, así como tú.
El corazón
de Sakura dio un vuelco: ¿como ella? No, no podía ser, de seguro Yukito le
estaba tomando el pelo.. pero era la perfecta oportunidad para besarlo... uno,
dos, y... le plantó un rápido beso sobre los labios.
- ¿Sakura?
- Ah, yo..
yo.. lo siento, qué tonta, lo siento de verdad Yukito, perdón.
Se levantó
lo más rápido que pudo y salió corriendo de la heladería:
- ¡Sakura!-
le gritó Tomoyo- ¡qué bien, lo has conseguido, y todo está aquí en mi cámara
de video!
-
Felicidades- dijo Shaoran tristemente- debes estar muy feliz ¿no? casi tanto
como yo... mejor me voy a casa.
- ¡Espera!-
lo detuvo Sakura- yo... lo hice sólo por la carta, de veras...
- Sí,
claro.
- Es
verdad, es verdad Li.
- Sí,
claro, te creo "pequeña Sakura"... ahora vamos a la escuela, Kurumada
nos debe estar esperando.
Todos
marcharon, y esta vez las ganas de llorar de Sakura se acentuaron aún más; ¿qué
le estaba pasando? no se sentía tan feliz por haberlo besado... ni siquiera le
importaba tanto.
Llegaron a
Tomoeda cuando faltaban diez minutos para las doce de la noche, y como siempre,
la voz de Misato resonó dulcemente en el salón de música:
- Ah,
Sakura, ya llegaste.
- Sí, y
estoy lista para sellarte Misato, o mejor dicho, carta Clow.
-¿Eso
crees?
La niña
se extrañó:
- Claro...
yo.. yo ya besé a Yukito.
- Sí, lo
hiciste, pero... ¿la persona que amas se llama Yukito, o se llama, tal vez, Li
Shaoran?
El corazón
de Sakura volvió a contraerse; y una lágrima fina le rodó en la mejilla.
Capítulo 6, el verdadero amor
Los cuatro
presentes guardaron un silencio de sepulcro; nadie se atrevía a decir una
palabra. Esto, hasta que la bella carta amor tomó la iniciativa:
-
Responde, Sakura... sé que no tienes idea de lo que te está sucediendo, pero
en fin, de eso se trata.
La niña
se secó la cara con la mano:
-
Misato... yo... tienes razón, no sé lo que me pasa. Es como si ese beso con
Yukito no me hubiera hecho feliz. Yo creí que estaba enamorada de él, pero si
tú no tienes la voluntad de
sellarte...
- Es
porque, en efecto, ese chico no es a quien amas realmente, ¿que dices?
- No, no
lo amo... tal vez lo quiero mucho, pero no lo amo. Yo... estoy dispuesta a besar
a quien de veras se ha ganado mi corazón, haciendo hasta lo imposible por mí y
dándomelo todo... a Shaoran.
El niño
pareció tan sorprendido como feliz:
- ¿Estás
segura de eso?
- Muy
segura- respondió ella sonriendo.
-
Entonces... para qué esperar tanto el momento más feliz de mi vida, Sakura.
Ambos se
juntaron y se besaron largamente, mientras la carta amor desplegaba una sonrisa
diferente a todas las anteriores; ahora sí estaba completamente dispuesta a
dejar el mundo de los humanos.
-
Shaoran... yo... quiero pedirte perdón por lo de Yukito, es que pensé que...
- No digas
nada, te entiendo... y ahora más que nunca te quiero.
Ella lo
abrazó muy fuerte, como para no dejarlo ir jamás. Entonces Misato habló con
gran satisfacción:
- Muy
bien, cazadores de cartas, ya ha llegado la hora de que me selle, pues he
cumplido mi misión.
- No me
has dicho cual es- interrumpió Sakura.
- Bueno,
desde siempre el mago Clow supo que tú ibas a ser su descendiente. Supo también
de todos los rivales y amigos que te iban a aparecer en el camino, y aunque no
lo creas, siempre estuvo seguro de tu amor con Li Shaoran.
- ¿De
veras?
- Sí, y
mi misión era la de juntarlos a ustedes dos, para que te dieras cuenta, Sakura,
de que el verdadero amor es el que se hace con el tiempo. Y eso es todo, ya
dejaré de ser Misato Kurumada, y me transformaré en amor.
- Pero, mi
báculo actual no sirve para transformar las cartas Clow...
- No te
preocupes, tu amor y el amor de Li Shaoran, me son suficientes para regresar a
la forma humilde que merezco.
Y diciendo
esto, Misato fue envuelta por una luz blanca, con lo que poco a poco tomó la
forma de una carta y se deslizó en las manos de Sakura y su amado:
- Que bien
Shaoran, ahora todo está arreglado.
- Y ahora
podemos estar juntos, juntos para siempre...
- Juntos y
grabados- dijo alegremente Tomoyo, mientras apagaba su cámara de video muy
satisfecha.
Nota de la
autora: como ya se dieron cuenta, en este fic estoy demostrando mi completo
desacuerdo ante el amor de Sakura por Yukito, y creo que como yo, ustedes también
piensan que se ve mejor con el lindo de Shaoran ¿verdad?
Bueno,
ojala les haya gustado, porque este es mi primer trabajo serio y lo he hecho en
dos días sin parar.
Cualquier
comentario, sugerencia, queja, agresión, ovación, alabación y demases, sólo
escríbanme a: ivonnekitty@hotmail.com y yo prometo responder lo antes posible.