Era una preciosa mañana, soleada y despejada. El primer día de verano. En el
acuario, 2 chicos paseaban tomándose de las manos. Cuando él le dijo que, a
pesar de aquella larga estadía en Tomoeda hace años, no había visitado ese
sitio, ella no lo pensó 2 veces. Era la cuarta vez que Sakura iba allá. La
primera fue con el colegio, la segunda con Yukito y la tercera fue en la noche
que atraparon a "Watery". Con orgullo, le enseñaba al chino todo lo
interesante:
-Mira qué peces tan grandes, Shaoran.
-Los pingüinos son lindos, ¿ne, Shaoran?
Siguieron recorriendo las peceras. A la hora del almuerzo se acercaron a un
cafetín para llenar el estómago. Sakura le señaló una puerta de metal cerca
de la barra.
-El congelador. Ahí encerré a "Watery" para que se congelara.
-Sabes, debo admitir que fue bastante ingenioso -Sakura se sonrojó.
Dos sombras se movían en las penumbras, observando con atención a la pareja.
Una de ellas tenía... ¡una cámara de video!
-Ay, qué linda se ve Sakura en su cita. Y Li se ve más sexy que el año pasado
-murmuraba Tomoyo-. Debería de diseñarle ropa a mi amiga para sus citas
amorosas.
-No tienes remedio, Tomoyo -decía Kero, con lentes de sol de mafioso, desde el
bolso de Daidouji- . Estás más loca que una cabra.
Por mala suerte, Sakura los descubrió in fraganti y, fúrica, los mandó a
irse. Tomoyo suspiró dramáticamente. A pesar de la pena, Shaoran había
saludado con alegría a Daidouji, y estuvo a punto de estrangular a Kero cuando
éste le dijo "Hola, mocoso". Una vez se fueron, la cita continuó sin
inconvenientes.
En una habitación del templo Tsukimine, una joven de 19 años en pijamas
buscaba algo en su maleta. Sus ojos y su cabello eran castaños, éste último
además era ondulado. Su piel era pálida, sus rasgos occidentales y de estatura
baja. Como su visión era miope, se puso sus lentes. Sacó de su equipaje un
mapa de Tomoeda, una varita mágica de cedro parecida a las que usan los brujos
en las películas y un talismán con 4 cuarzos engarzados (uno de color rojo,
otro amarillo, otro verde y otro azul). Extendió el mapa en el piso, cerca del futón,
y recitó un hechizo sentada en el tatami.
-Estrella del Norte y Cruz del Sur, muéstrenme dónde está la energía de
Tomoeda. Ubicación mágica, te invoco -dijo en inglés.
Cinco puntitos de luz aparecieron por arte de magia, flotando encima del mapa.
Ante el resultado, su cara se ensombreció. Comenzó a cavilar, en un idioma
desconocido en la ciudad, pero familiar para nosotros. Ella pensaba en español.
"¿Cinco? Deberían de ser cuatro. No tiene sentido. Déjame ver. Está 'la
Estrella', 'el Sol', 'la Luna' y yo. ¿Y entonces, quién c***** es el quinto?
¿Y si es...? No, no, no, tranquila, chavala, no puede ser. Revisa su
presencia". Colocó su dedo índice derecho en cada punto (exceptuando el
que estaba encima del templo), de uno en uno, cerrando los ojos. Pudo sentir
magias distintas en cada, reconociendo por descarte quién era quién.
"Menos mal, no es una presencia tan fuerte. Debe ser alguien con algo de
magia. Bueno, vamos al grano. ¿Con cuál me voy? Hmm, 'la Estrella' está con
la presencia extraña. No me conviene. 'El Sol' está en una casa, por lo tanto
debe estar escondido. No puedo entrar en residencia ajena. 'La Luna' está solo
en un lugar público. Sip, él me conocerá primero. Y así aprovecho y como;
tengo que desayunar, que son las 2:30". Su estómago rugió.
Alguien descorrió el shojii. Un hombre de edad mediana y cabeza rapada
extendió un teléfono inalámbrico hacia ella.
-Konnichiwa, Maru-kun. Para ti -ella tomó el auricular. El hombre se
fue.
-Moshi moshi... Oh, darling, it's you!...-a partir de ahí, la
conversación fue en inglés- Bien, bien, pero aún aturdida por el cambio de
horario... Sí, precisamente estaba en eso... No te preocupes, amiga, cumpliré
lo que me pidió él... Primero iré con Yue, ¿te parece bien?... Sí, pero
ella no está sola, mejor será conocerla otro día de estos, preferiblemente
con los 3 juntos... Yo me las arreglo, don't worry... Gracias por
llamarme, qué dulce... Salúdame a todos allá, OK? Te dejo porque voy a comer
y a buscarlo después. Besos... bye! -colgó.
Tomó una mochilita. Metió el mapa, la varita, unos cuantos libros y cuadernos,
sus documentos y su cartera. Algunos libros eran para el auto-aprendizaje del
japonés, y el resto tenían títulos como "Grandes magos de la
historia", "Libro de la magia oriental", "Hechicería
americana", y demás por el estilo.
Se vistió con sus ya acostumbrados blue jeans, una franela corta y zapatos tipo
Converse. Salió del templo y recorrió calles japonesas por vez primera. Con
mapa en mano (aunque sin puntos), se dirigió al lugar en donde había aparecido
la lucecita mientras que, con audífonos en sus oídos, escuchaba música rock
procedente de su CD walkman. Disfrutó mucho del paseo y, cuando se dio cuenta,
llegó al sitio en cuestión: un restaurant de fast food. "Muy
conveniente". Se concentró, y observó que la presencia seguía dentro del
local.
Para Yukito era una jornada laboral normal en Burgerland, hasta que sintió algo
extraño. Una presencia mágica desconocida estaba rondando cerca. Se dio cuenta
que, segundos después, la energía entraba en el establecimiento. Observó la
puerta. Una chica extranjera, muy bajita y de lentes, se sentaba en una mesa. Él
disminuyó su poder al mínimo para ocultarlo. ¿Qué querría? ¿Lo buscaba a
él? Era arriesgado, mas decidió acercarse.
El poder de 'la Luna' pareció desaparecer, sin embargo Maru no se inmutó.
Nadie había salido, por lo que él seguía allí adentro, enmascarando su magia
de ella. "Qué astuto", pensó, "aunque no sabe que yo sé cómo
es su identidad falsa y su respectivo nombre". Pretendía leer, a la vez
que comparaba cada cliente. Aparte de ella, habían 3 (ya había pasado la hora
del almuerzo), y ninguno era él. "¿Estará en el baño?". Justo
después de preguntárselo, oyó una voz detrás suyo.
-Bienvenida, irasshaimase. ¿Cuál es tu orden?
Era el camarero. Un joven alto, con lentes y semblante amable. "Conque
viniste hasta mí, Yue. Como que esto será más fácil". Trató de parecer
tranquila.
-Eh... hamburguesa con queso, papas y refresco de limón, kudasai
-masculló en un japonés con marcado acento europeo.
-Enseguida.- "¿Qué buscará? No creo que sólo quiera papas fritas",
pensaba Yukito.
Ya más aliviada, comenzó a copiar kanjis en su cuaderno. Cuando regresó
Tsukishiro con su orden, ella redactaba con dificultad una frase. Mientras
dibujaba, susurraba lo que iba escribiendo.
-En "shichitsuki" y "hachitsuki" hace calor.
-Disculpa -dijo Yukito, después de poner la bandeja en la mesa-, pero en
realidad se pronuncia "shichigatsu" y "hachigatsu".
-Sou ka? -preguntó Maru, asombrada y confundida-. Yo tenía entendido
que este kanji es "tsuki".
-Sí, es "tsuki", sin embargo aquí estás hablando de... eh...
"months", meses del año, no de "moon", la
luna. Cuando hablas de meses, el kanji se pronuncia "gatsu".
Todos los kanji tienen diferentes pronunciaciones dependiendo del caso. No sé
si me entiendas.
-Sí, hai, wakaru -sonrió-. No sabía eso. Me falta mucho por aprender.
Gracias, arigato gozaimasu... Yukito-san.
-¿Cómo supiste mi nombre?-preguntó desconfiado. Con calma, ella le señaló
una placa de metal en su uniforme que decía "Yukito" en romaji,
nuestro alfabeto latino-. Oh, cierto.
-Soy Fuentes María Eugenia. Llámame Maru. Mucho gusto -inclinó la cabeza.
-Eres extranjera, ¿ne? ¿De dónde eres?
-De España. Llegué anoche. Este país es muy bonito.
-Qué bien. ¿Y por qué estás aquí? -la animó Yukito a confesar.
-Por mis vacaciones. Vine de turista, y para aprender japonés -seguía
sonriendo.
-Ya veo - "¿Me estará mintiendo?" -. ¿Y por qué Tomoeda?
-Oh, tengo amistades que han estado acá, y me pidieron que pasara por acá
para, digamos, mandar saludos a sus conocidos -respondió con tono misterioso.
Como ya no habían clientes nuevos, Yukito se quedó sentado en la mesa de Maru,
ambos conversando mientras ella comía. A pesar de que los 2 vigilaban muy de
cerca al otro, disfrutaban la plática. Ella le contaba de sus viajes. El verano
pasado había estado 1 semana en Francia y 3 en Gran Bretaña; el antepasado había
ido a Estados Unidos. No aprendió una gota de francés, pero ya hablaba fluido
el inglés. Este año, según ella, le dio por algo más exótico, y como
siempre le había gustado Japón, se decidió por éste; y había intentado
aprender el idioma (oralmente, en especial) durante unos 10 meses y pico. Yuki
le aseguró que lo hablaba muy bien, y hasta incluso le ofreció ayuda para enseñarle
a leer y escribir.
La verdad es que a la identidad falsa de Yue le había caído excelente la españolita,
aunque la real estaba un poco preocupada por sus intenciones. Sin embargo,
convenía estar cerca de ella para averiguarlo.
-Mañana es mi día libre. Pasa por mi casa (ésta es mi dirección) y te daré
unas clasecitas, Maru-kun.
-OK, thank you very much! -después ella pagó la cuenta y se despidió.
"Todo va saliendo muy bien. Quizás demasiado bien", pensaba alegre al
salir.
Eran las 6:00 pm. Kero estaba muy entretenido, disparándole a aliens de un
juego de Playstation. Le faltaba uno para pasar de nivel, y lo hubiese
conseguido, si un ruido procedente de su cajón no lo asustara. Las palabras game
over destellaron en pantalla. "¿Quién será el m***** que me llama al
celular?"
-Moshi moshi -farfulló algo enfadado.
-Kerberos, ven a mi casa después de cenar. No le digas nada a Sakura.
Kero entró volando por la ventana. Era una casa típica japonesa, bastante
amplia, y con un jardín tupido. Dentro de la habitación, una figura lo
esperaba. La bestia del sello habló primero.
-¿Por qué me llamaste, ... Yue?
Antes de responder, el joven se elevó unos centímetros del suelo. Un símbolo
mágico luminoso con el sol y la luna apareció debajo de sus pies. Dos alas
blancas de ave envolvieron su cuerpo. Al volver a extenderlas, un hombre alado
se encontraba donde antes estaba Yukito. Su larga cabellera y su vestimenta de
seda eran de un color blanco plateado; sus ojos gatunos eran violeta. Todo en él
recordaba a la frialdad, luminosidad y tranquilidad de la luna llena.
Algo parecido había ocurrido con Kero. Sus pequeñas alas crecieron
desmesuradamente y lo cubrieron, mientras emergía el mismo símbolo de luz.
Ahora no era un simple peluche, sino un enorme felino, con pelaje dorado como el
sol, y alas con plumas amarillentas. Al igual que su contraparte, su luminosidad
y majestuosidad lo asemejaba al astro rey.
-Una presencia desconocida llegó a la ciudad, Kerberos -dijo al fin el juez-.
Lo único que sé es que se trata de una muchacha proveniente de España.
Desconozco su objetivo y si será nuestra enemiga.
-Nunca andas con rodeos... hmm -Kero cerró los ojos-, ¿estás seguro de eso?
-Esta tarde se mostró en el restaurant donde trabajo. Sin duda, sabía quién
era yo, y fue a espiarme.
-Eso es muy sospechoso. ¿Qué opinas que deberíamos hacer?
-Por el momento, no preocupar a Sakura. Mientras tanto, me arriesgaré y la
vigilaré, hasta saber qué pretende hacer aquí.
-No deberías. Como eres muy terco ni me molestaré en convencerte. Estoy de
acuerdo en algo: Sakura no necesita que le arruinemos sus vacaciones... aún.
Maru estaba acostada en su futón, sin dormir. Se preguntaba cuándo conocería
a la famosa Sakura Kinomoto, dueña de la Cartas y poseedora del báculo de
estrella. Debía de ser muy poderosa, por lo que había oído. Mucho más que
ella misma, al menos. Todo era custión de esperar. Yukito-san la conduciría a
Sakura-san y al peluche amarillo, Kerberos-san.
"Aún así, Yukito es un tío muy simpático. Ojalá los demás lo sean
también. Hay algo en él que me resulta muy familiar".
Abrió un libro suyo de magia, y leyó hasta quedarse dormida. La página tenía
como subtítulo: "Las Gemas Místicas".
Continuará... ^_^
En el próximo episodio:
Estaremos todos en el festival de verano del templo Tsukimine. Por fin, Maru se
encuentra cara a cara con Sakura, Yukito y el resto de sus amigos. ¿Cuál será
el significado de esas extrañas predicciones? ¿Qué será lo que les quiere
decir la española con tanta insistencia? Las respuestas en el acto 4: "Summer
festival". Nos vemos!
Notas explicativas: Primero, quiero que conozcan al kanji .
Significa luna, mes. En la mayoría de los casos, se pronuncia "tsuki".
Pero cuando lo antecede un número, se refiere a un mes del año, y se pronuncia
"gatsu". En chino, este ideograma se lee "yue" (recuerdan el
cascabel de Kaho Mizuki?). De ahí viene el título, pues luna, mes y Yue se
escriben igual, mas se pronuncian distinto. De ahí viene la confusión de Maru.
El vocabulario:
* shichigatsu: julio; hachigatsu: agosto
* shojii: puerta corrediza hecha de papel y madera que separa las habitaciones
* tatami: esterillas que cubren el piso del cuarto, a modo de alfombra
* futón: cama japonesa. Para mí no es más que un saco de dormir con colchón
Debo admitir algo. El hechizo utilizado por Maru, que se llama "Magic
Location", se basa bastante en el mapa del merodeador de Harry Potter (los
que han leído "El prisionero de Azkaban" saben de lo que hablo), el
tablero de Shaoran y el radar del dragón (DBZ). Aunque es mucho más genial que
estos, verdad? ^_^