The Four Mystical Gems

Autora: Kirisame


Acto 4: Summer festival

Los árboles de cerezo habían perdido casi todo su tono rosa. Los pétalos caían con tristeza, mientras que se oían unos clicks provenientes de una cámara fotográfica. "Qué bonito", pensó Maru. Llegó a la vieja casa japonesa. Revisó el papel en su mano y tocó el timbre. De la puerta salió Tsukishiro, quien la invitó a pasar.
Ambos se sentaron en cojines, a la usanza nipona, enfrente de una mesita de escasa altura. Ella le mostraba sus dudas y lo poco que había aprendido. Él le corrigió sus errores y le enseñó nuevos kanji. Era una suerte que Yukito tuviera un buen nivel de inglés (al fin y al cabo, su creador era mitad británico), pues así se podían comunicar mejor. Una vez terminada la lección, comieron. A la falsa identidad de Yue le encanta la comida, y en grandes cantidades. La española estaba demasiado ocupada tratando en vano de usar los palillos para notar el apetito del muchacho.
Conversaron y rieron durante el resto de la tarde. Él no quería aceptarlo, pero en ese corto tiempo, una amistad crecía entre ambos. Los únicos amigos que había tenido eran Touya y Sakura, cuyos lazos no eran estrictamente amistosos, sino que eran más fuertes. Por ello, anhelaba tener un amigo "puro". Él le contó la versión inventada de su vida (la misma que otrora creyó que era real), junto con todo lo que había hecho en Tomoeda (sin mencionar sus andanzas con la magia). Ella tampoco mencionó la palabra con M, ni de lo que había aprendido de brujas y hechiceros en sus viajes. Lo posponía para después.
-Hasta luego, ja mata ne, Maru-kun.
-Adiós, see ya,- Yuki-san - "tal vez mañana sea el día".

En la residencia Li, el joven Shao Lan cocinaba su cena. Era una lástima que Wei no estuviera allí, pues tenía flojera. Sonó el teléfono.
-Casa de Li.
-Hola, Shaoran, es Sakura.
-Hola, Sakura.
-Mañana es el festival de verano en el templo Tsukimine. ¿Quieres ir?
-C-claro. Paso por ti a las 5:00, ¿de acuerdo?
-Muy bien... eh... t-te quiero, Shaoran.
-Y-yo también... te adoro -se puso colorado-. Nos vemos mañana.

Día siguiente. El chico de Hong Kong esperaba a Sakura en la puerta de su casa. Li estaba vestido con ropas occidentales informales. Al rato, apareció ante sus ojos la joven Kinomoto, preciosa, ataviada con una ceñida yukata rosada con flores blancas. Él se quedó literalmente con la boca abierta.
-Te ves bellísima.
-Gracias. Tú también te ves muy bien -ambos tenían las mejillas encendidas.
Ambos se dirigieron al templo, tomados de las manos. Dentro del bolso de Sakura, una masa amarilla se movía. "Ja, ja, Sakura no se dio cuenta que voy de polizón. Ahora podré comer toda esa deliciosa comida. Soy tan astuto que me sorprendo a mí mismo. Qué bárbaro eres, Keroberos".

Ya en la entrada, sintieron que los observaban. Era la chica Daidouji, engalanada en una yukata color ciruela, y con la fiel cámara en mano.
-Hola a todos -dijo-. Se ven taaan liiindos. Posen para la...
-¡Tomoyo, detente! -Sakura y Li gritaron al unísono, con una gota de sudor en sus cabezas.
Después de caminar un rato, encontraron a Touya y Yukito, ambos en traje típico, en el puesto de lanzar pelotas a la pila de botellas. Luego de los saludos amistosos de rigor, notaron que Touya y Shaoran se miraban a los ojos con rencor mutuo. Acto seguido, ellos colocaron un billete encima de la mesa del puesto, y esferas volaron de sus manos. Antes de darse cuenta, Sakura encontró 2 osos de peluche en sus brazos, y puso expresión azorada.
El grupo paseaba por la feria. La maestra de cartas habló a su hermano:
-Oniichan, ¿podrías comprar un refresco para mí, Tomoyo, Shaoran y Yukito?
-¡¿Qué?! ¡¿Pero por qué c...?!
-Yo te acompaño -interrumpió Yukito, para evitar conflictos.
-Estaremos en el puesto de la fortuna -dijo Sakura.
Ya en la cola, el joven Kinomoto comenzó a despotricar.
-No entiendo por qué tengo que invitar también al mocoso idiota.
-Eres un hermano muy celoso -se rió Yukito.
-Ya cállate. Tengo derecho -hizo una pausa-. Oye, Yuki -puso su mano sobre el hombro de éste-, últimamente estás muy raro. ¿Ocurre algo?
-N-no, no es nada. Es una duda que me carcome. No tiene importancia, en serio.

Mientras tanto, el trío llegó a su destino. Ninguno de ellos conocía a la chica que atendía el puesto: una extranjera, con lentes, vestida con un kimono azul cielo con estrellitas y lunitas en un tono más oscuro.
-Bienvenidos - "¡Bingo! He aquí a los otros 3".
Dentro del bolso, Kero ya se había percatado de su presencia, al igual que Li, visiblemente desconfiado.
-Nunca te habíamos visto en la ciudad -dijo Tomoyo-. ¿Eres nueva aquí?
-Sí, vengo de España por las vacaciones. Llámenme Maru. Un placer. Bueno... les diré algo. Estoy algo podrida de los dichosos palitos. Si quieren hacerlo, bien, sin embargo soy casi experta en otros métodos de adivinación y oráculos. Si gustan, les puedo leer el I Ching o las Runas Vikingas, que son mejores y más precisos. Como quieran -sonrió.
-¿Y en qué consisten? -preguntó Sakura, curiosa.
-El I Ching -intervino Shaoran- es originario de China. Consiste en lanzar 6 veces un trío de monedas. Dependiendo del resultado, dibujas líneas horizontales quebradas o enteras. A las 6 líneas se les llama hexagrama, el cual interpretas para obtener la respuesta a tu pregunta. Mi madre lo consulta todo el tiempo -añadió.
-Excelente -sonrió Maru-. No lo hubiese descrito mejor -Li no le devolvió la sonrisa.
-Es que Li es de Hong Kong -aclaró Tomoyo.
-Oh... ya comprendo - "ya sé quién es entonces".
-Eres muy culto en esto, Shaoran -agregó sorprendida Sakura.
-Las runas eran el alfabeto de los antiguos pueblos nórdicos -continuó Maru-. El oráculo consiste en sacar de una bolsita unas piedras de arcilla. Cada una tiene un caracter rúnico grabado en ella, para identificarla. Funciona parecido a las cartas... -Li la miró de soslayo-, ya saben, las del Tarot.
-Léeme las runas, suena interesante -dijo Tomoyo.
-Yo prefiero el I Ching -dijo Sakura.
-¿Y tú? -preguntó Maru a Shaoran- ¿Qué prefieres, Li-san?
-Nada -gruñó él-. Sólo vine a acompañar a mi novia.
-Como gustes. Primero te leeré a ti el I Ching, porque es el que mejor domino. ¿Cuál es tu nombre?
-Sakura.
-Bien, Sakura-san. Tira estas monedas -le dio unas monedas de bronce muy extrañas, con caracteres chinos y un agujero cuadrado en el centro. Ella las lanzó, y Maru garabateaba unas rayas y números en un papel. Al terminar, sacó un libro en español-. Me disculparás por no leértelo todo. No traduzco perfectamente del español al japonés, así que te haré un resumen del mensaje.
-Descuida, Maru-san -le respondió Sakura.
-De acuerdo. Veamos... -pasaba las páginas- hexagrama 29... aquí está: "el abismo". Hmm... no suena muy bonito, me temo. Se avecina el peligro, tendrás que atravesar abismos de desesperación, precipicios y dificultades. Hay que dejarse llevar, para abrir el corazón y encontrar la mejor solución... también dice que con la ayuda de los demás, llegará algo positivo en el momento justo... cualquier momento es peligroso, refúgiate en la tranquilidad para reflexionar y hallar el camino. Tranquila, no te angusties; un hexagrama que se deriva es el 46: "subir". Dice que, al igual que un árbol, tu mente se elevará hacia la luz y evolucionará, apoyándose en sus raíces.
" En resumen, habrá peligros, pero saldrás adelante y crecerás con la experiencia.
-¿Qué significa esto? -preguntó Sakura-. No dice qué ocurrirá exactamente.
-El I Ching no predice hechos. Te analiza tu situación y te aconseja. La interpretación depende de ti -dejó el tono sombrío y se dirigió a Tomoyo-. Ahora tú. ¿Tu nombre?
-Tomoyo.
-Bien, Tomoyo-san -le tendió una bolsita de terciopelo-. Saca 3 runas.

Mientras Maru leía de otro libro la interpretación de las piedras, Shaoran llevó a Sakura aparte.
-Ten cuidado -le murmuró.
-¿Por qué? ¿Por la fortuna?
-No. Esa muchacha... Tiene poderes mágicos. Estate alerta.
-Siempre desconfías de la gente con magia -rió Sakura-. Mizuki-sensei y Eriol eran buenos, pero tú les tenías rabia. No creo que sea mala, es muy simpática.
-Sólo estoy diciendo que... -alguien le colocó un vaso en la mano. Era Yukito. Touya le dio otro a su hermana.
-Yuki-san, how're you doing? -dijo Maru en voz alta, quien había terminado ya con Tomoyo.
-Hola, Maru-kun -respondió éste, con su sonrisa habitual.
-¿Yuki... san? -se preguntó Touya, perplejo.
-¿Conoces a Maru? -inquirió Sakura.
-Sí, la he estado ayudando con su japonés. ¿Estás encargada de este puesto?
-Dentro de... -miró su reloj- 10 minutos, no, se acabará mi turno. Recojo mis cosas y los acompaño, all right?

-Tú eres Touya, ¿verdad? Nice to meet you -inclinó la cabeza.
-"Naisu tuu miito yuu" -repitió éste con dificultad.
Como se sentía un poco cortada con la hostilidad de Li y la extrañeza de Touya, Maru le buscó conversación a Tomoyo, hablando de su cámara, de Europa y demás banalidades. Se sentaron todos en una mesa a comer. Daidouji y la ibérica hablaban de libros.
-Acabo de leer una serie muy buena -dijo Maru-. Se las recomiendo. Es sobre un niño inglés de 11 años que era un mago. De cabello negro, lentes, -al oír esto, todos los ojos se clavaron en ella, desorbitados-... y una cicatriz en la frente. Estudia en un colegio de magia y todo. Se llama Henry Porter. Son muy buenos, de veras -se aliviaron un poco. "¿Sabrá sobre Clow, Eriol y las cartas?", pensaba Shaoran. "Trata de jugar con nuestras mentes con esas indirectas", caviló Yukito.

Cuando se acababa el festival, la extranjera hizo una pregunta:
-Sakura-san, Yuki-san... necesito hablar con los 2, en privado.
-No tengo secretos con Touya -dijo tajante Yukito.
-Sí, yo tampoco le oculto nada a Tomoyo y Shaoran -añadió nerviosa Sakura.
-¡Hala!. Si es así, pueden escuchar. Vengan conmigo todos.
Los condujo hasta su cuarto en las habitaciones del templo. Encendió la luz, y el grupo se sentó al estilo japonés, rodillas sobre el suelo, nalgas sobre las plantas de los pies.
-Muy bien -inició Maru-. Antes de empezar, sería mejor que el ser que está escondido en ese bolso salga. Lo que tengo que decir le incumbe también a él.
La sorpresa fue general. Sakura abrió su bolso, y del fondo de éste emergió Kero-chan.
-Perfecto. Gracias. Ahora, tengo un mensaje que darles. Está dirigido a Kinomoto Sakura, Yue y Kerberos, aquí presentes.

Continuará... ^_^

En el próximo episodio:
Sabremos cuál es el bendito mensaje de Maru de una vez por todas. Oiremos al fin la leyenda de las cochinas gemas que le dan nombre al fanfic. ¿Qué será lo que tiene tan preocupado a la reencarnación del mago Clow? No se pierdan el próximo bati-acto, a esta misma bati-hora, en este mismo bati-site.
Notas explicativas:
1.- De más está decir, claro está, que la autora consulta de vez en cuando las Runas y el I Ching, este último con más frecuencia. Los hexagramas de los que hablo existen, y de verdad dicen eso. Me esforcé buscando una lectura que pegara con la historia que tengo planeada XD
2.- Si ven palabras en español en itálicas, es porque Maru las dice tal cual, en castellano.
3.- No tengo que decir quién será Henry Porter, ¿verdad? Creo que este fanfic es así como es por culpa de leer tanto Harry Potter y El Señor de los Anillos en Navidad ^_^U Supongo que Eriol tiene algunas semejanzas (muy superficiales, claro, pues son muuuy distintos) con el buscador de quidditch de Gryffindor